
El Hospital de Santa Lucía y la Capilla del Rapto

En el Hospital de pobres de Santa Lucía vivió Ignacio la mayor parte de sus once meses manresanos, comiendo con los pobres, sirviendo a los enfermos y orando en la capilla adjunta. Y en sus últimos meses en Manresa, proponiendo los primerísimos "Ejercicios Espirituales" en los peldaños de la entrada de la capilla. El Peregrino va experimentando que se encuentra con el Misterio de Dios, tanto al situarse entre los últimos de la tierra en un hospital de pobres, como orando "extasiado" en su capilla.
El Hospital de pobres de Santa Lucía
Los sencillos escalones de entrada a la capilla del Hospital guardan el encanto de ser la cuna de las "tandas de Ejercicios". Aquí Ignacio, en esta período, reunía por primera vez grupos de personas a quienes daba los primeros bocetos de Ejercicios. Este lugar guarda el encanto de lo nuevo y originario, la primera página de una larguísima historia de quinientos años de Ejercicios ignacianos.
La Capilla del Rapto de San Ignacio
Una tradición manresana cuenta que una tarde, mientras se cantaban las completas en la capilla del Hospital, tuvo un "rapto" que lo dejó inmovil ocho días en el suelo del Hospital. Sea lo que fuere de esta tradición, es innegable que los once meses manresanos le fueron como un "rapto" que le hizo "salir de sí mismo" para encontrarse del todo con Dios y ante Dios.




