6ª edición del curso Inmersión Ignaciana en castellano

MANIFIESTO. CURSO 2018

 

Nuestra experiencia de mes y medio en Manresa ha sido muy positiva y consoladora. Traíamos expectativas y éstas no sólo se han cumplido sino que se han desbordado. Ha sido un tiempo de gozo espiritual, de reencuentro con la fuente de nuestro Amor primero y de fortalecimiento de nuestra vocación y de nuestra misión.

La inmersión en la espiritualidad ignaciana la hemos vivido como una experiencia que comienza con la suavidad del Cardoner, conociendo el modo de proceder de Dios con Ignacio desde el primer encuentro en la habitación de su casa. En la medida en que avanza la experiencia te sumerges y empiezas a gustar y sentir como Dios (Padre, Hijo y Espíritu Santo) se comunica y busca un encuentro contigo. Llega el momento en que te sientes inmensamente amado, perdonado y escogido. y sin dudar, emerge de ti una total disposición con ánimo, libertad, juicio y razón para querer vivir según el modo de proceder de la espiritualidad ignaciana en seguimiento a Jesucristo pobre y humilde.

El curso de Inmersión en la Espiritualidad ignaciana ha sido una gran oportunidad para poder realizar un alto en el camino y poder encontrarnos con lo más hondo y verdadero de nosotros mismos, y para poder encontrar allí a Dios mismo. Eso, a su vez, nos impulsa a purificar nuestro modo de vivir, a hacerlo más abierto a los demás, más solidario y, sobre todo, a saber agradecer a Dios Padre por tanto bien recibido.

Todo ello lo hemos podido disfrutar y realizar en compañía de gente maravillosa, en el contexto de un grupo diverso y plural, rico y sugerente, con presencia de laicos, religiosos y religiosas de diversas congregaciones y procedentes de lugares bien distintos. Lo hemos podido disfrutar y realizar en un lugar concreto y bien significativo para la familia ignaciana – Manresa – pudiendo tocar y ver, oír, gustar y sentir las aguas del río Cardoner, las majestuosas formas de las montañas de Montserrat, los caminos de la luz, la profundidad y densidad de la cueva… También lo hemos podido disfrutar y realizar gracias a la preciosa labor del equipo de jesuitas y del personal de la casa (servicios, administración, cocina…) que nos ha acogido y acompañado con una calidad y calidez extraordinarias, y gracias al acompañamiento de un equipo de profesores sabios en contenidos y ricos en vivencia vital.

Por eso regresamos a nuestros diversos lugares de procedencia con el corazón más ligero y a la vez más apasionado. Regresamos con el firme deseo de reconocer, agradecer y servir a Dios nuestro Señor, de saberle hallar en todas las cosas y a todas las cosas en Él, sabiéndonos habitados y acompañados por su presencia en lo cotidiano de nuestras vidas.

Grupo participante en el curso de Inmersión en la Espiritualidad Ignaciana

Manresa-2018