
(Parte I) Un ejemplo concreto de liderazgo: la creación del JRS (Servicio Jesuita a Refugiados) por el P. Arrupe

Lluis Magriñá sj, comparte con todos nosotros su escrito sobre parte de la vida del P. Arrupe y su ejemplo de liderazgo con la creación del Servicio Jesuita a Refugiados. Dividiremos el texto en tres partes:
- (Parte I) Biografía P. Arrupe. Un ejemplo concreto de liderazgo: la creación del JRS (Servicio Jesuita a Refugiados).
- (Parte II) Carta del P. Arrupe a la Compañía de Jesús y el problema de los refugiados.
- (Parte III) "El canto del cisne" para la Compañía. El liderazgo espiritual.
(Parte I). El P. Arrupe nació en 1907 en Bilbao, después del bachillerato en 1922 comienza los estudios de medicina en la Universidad de Madrid. Allí descubrió la pobreza gracias a las conferencias de San Vicente de Paul. En 1927 entró en la Compañía de Jesús en el noviciado de Loyola. En 1931 empieza sus estudios de filosofía en Oña pero junto con sus compañeros tienen que huir de España por el Decreto de disolución de la Compañía del Gobierno español y los termina en Marneffe (Bélgica). En 1933 empieza los estudios de teología en Valkenburg (Holanda). El 30 de julio de 1936 recibe la ordenación sacerdotal en Marneffe. En Octubre de 1936 sigue sus estudios de teología en St. Mary’s de Kansas (USA). Durante los meses de verano hizo de capellán de los hispanos-hablantes de una prisión de Nueva York, ilusionado por ayudarles en su miserable condición. Según su mismo testimonio “en aquella prisión se hablaba en español y se sufría en inglés”(1)
Realiza su Tercera Probación en Cleveland (Ohio) y en 1938 llega a Japón después de haber pedido ser destinado allí durante diez años. Siendo maestro de novicios en Hiroshima, el 6 de agosto de 1945, fue lanzada la primera bomba atómica sobre la ciudad, allí tuvo que tratar a las víctimas de la radiación. El noviciado se convirtió en un pequeño hospital. En 1958 es nombrado Provincial de la nueva Provincia de Japón. Fue elegido Superior General de la Compañía de Jesús el 22 de mayo de 1965, con tiempo suficiente para participar en la última sesión del concilio. (2)
(1) Pedro Miguel Lamet, Arrupe, Una explosión en la Iglesia. Ed. Temas de Hoy, Madrid, 1989, p. 115)
(2) Diversos autores, PEDRO ARRUPE, así lo vieron, Ed. Sal Terrae, Santander, 1986, p. 199-203
Durante este tiempo y los siguientes su estilo de liderazgo dejó su sello, incitó y arrastró. El P. Arrupe, en vida, fue considerado un líder: uno de los más importantes del postconcilio, junto a otros. Una de sus mayores aportaciones a Roma fue la brisa fresca de la Compañía de Jesús misionera, frecuentemente caracterizada por una mayor energía e iniciativa. Para mucha gente fue un hombre importante que les abrió hacia nuevos horizontes. Eso es lo que significa to lead, conducir. Pero al término líder aplicado al P. Arrupe hay que añadir el adjetivo "espiritual" porque su liderazgo fue más allá de las fronteras de la Iglesia que alcanzó a todo tipo de hombres y mujeres (3). El adjetivo “espiritual” se puede concretar además en místico, apostólico, “religioso” aplicado a la vida religiosa, e incluso en político ya que el impacto de líderes espirituales alcanza hasta los asuntos públicos mundiales tal como hoy sucede con el Papa Francisco. El P. Arrupe tenía una profunda vida interior y espiritual, integrada con los valores ignacianos muy fuertes y equilibrados que le permitía buscar y hallar la voluntad de Dios en su vida y para la Compañía de Jesús.
(3) Jean-Yves Calvez SJ, El Padre Arrupe, profeta en la Iglesia del Concilio, Ed. Mensajero, Bilbao, 1998, p. 7-8
Esta breve presentación de la biografía de Arrupe nos permite subrayar dos puntos importantes: un hombre de visión internacional que vivió en varios países y tuvo experiencias directas a través de sus apostolados, del sufrimiento de tantos hombres y mujeres de nuestro mundo. Tuvo una doble visión comunicada a la Compañía: vio la necesidad de millones de pobres esparcidos por el mundo, arrancados de sus hogares y en busca de alimento, techo, justicia y apoyo humano, y vio también la inapreciable contribución que estas personas ofrecían a un mundo corrompido cuyos ídolos son la riqueza, el privilegio y el poder. Por eso presentó a sus compañeros jesuitas el reto de un nuevo servicio a estos hombres, mujeres y niños que el mismo suelo que pisaban no les pertenecía.
El JRS fue el último proyecto que impulsó el P. Arrupe como Superior General de la Compañía de Jesús. Tenemos dos documentos del P. Arrupe sobre la puesta en marcha del JRS: La carta que escribió a toda la Compañía de Jesús sobre el problema de los refugiados, así como la charla que tuvo al final de la reunión en Bangkok con un equipo de jesuitas que ya estaban trabajando en los campos de refugiados llamada posteriormente “el canto del cisne”. En estos dos documentos ya quedan formulados la visión, misión y metodología del JRS que posteriormente se han ido desarrollando y adaptando a las nuevas circunstancias. A su vez permiten ir entresacando el estilo de liderazgo del P. Arrupe en su creación del JRS. En la Parte II y Parte III vamos a seguir los dos documentos y comentando brevemente su estilo de liderazgo para impulsar el JRS.
Posteriormente quién lo dinamizó y lo siguió impulsando fue su sucesor, el P. Peter-Hans Kolvenbach. En Mayo de 2007 en un encuentro del equipo de Directores regionales del SJR en Roma, uno de los presentes le preguntó al P. Kolvenbach cuales habían sido sus criterios para gobernar la Compañía de Jesús. Su respuesta fue inmediata: poner en práctica las grandes directrices que nos ha dejado el P. Arrupe. Ciertamente este modo de proceder lo vivimos todos los que colaboramos con el JRS durante el generalato del P. Kolvenbach.

