La Cueva. Lugar de peregrinación y culto

Centro Internacional de Espiritualidad

Lugar de oración y recogimiento para San Ignacio

Ignacio de Loyola bajó a pie de Montserrat a Manresa, era el año 1522. Aquí pasó once meses, un tiempo de importancia capital para su vida y para la que más adelante sería la Compañía de Jesús. Su lugar privilegiado de oración fue la Cueva. Se trata de una cavidad sobre el río Cardener, excavada por la erosión fluvial del Terciario. Alrededor de la cual se alza el actual Centro de Espiritualidad. La experiencia aquí vivida por San Ignacio fue el origen de su libro Ejercicios Espirituales

Este hecho queda expresado en un retablo de alabastro de Joan Grau (S. XVII), que se conserva en la Coveta y muestra la figura del Santo escribiendo los Ejercicios Espirituales en Manresa. 

 

Antecueva

Se accede a la Coveta atravesando un amplio pasillo que se llama Antecueva, diseñado por el jesuita Martí Coronas (principios del siglo XX). Allí encontraremos una vidrieras de colores al estilo mosaico veneciano que muestran pergaminos con frases del libro de los Ejercicios Espirituales. També encontraremos unos relieves de bronce que son obra de Flotats y, encima suyo, unos mosaicos con personajes históricos que hicieron la experiencia de los Ejercicios. 

El techo recuerda el estilo del Renacimiento catalán. El artista Llimona simbolizó, con dos ángeles de bronce, la oración y penitencia que San Ignacio hacía en este lugar. En el suelo, todo en mosaico, podemos ver el escudo familiar de los Loyola, un cañón que recuerda la herida del Santo y un gran girasol que simboliza el corazón de Ignacio abriéndose a Jesús.